La lucha por la emancipación continúa

En este 2019 que recién empieza, nos encontramos con un nuevo panorama de ataques a la clase trabajadora por toda España. El falso discurso de la recuperación económica ya es insostenible para los propios medios de propaganda capitalista, los cuales comienzan a reconocer, aunque de una forma mínima y de confusa, una realidad que todos podemos ver, la de una nueva crisis del capitalismo que marcharía junto a un ataque total de las condiciones de vida de la clase trabajadora por todo el mundo. Una crisis económica producto, entre otras condiciones, de la guerra comercial que se anuncia en las relaciones internacionales, principalmente entre China y EEUU, que aunque anunciasen una tregua temporal, el hecho de ser las dos principales potencias imperialistas las condenan al conflicto constante.

Pero a nosotros nos incumben las condiciones de nuestra clase, la clase trabajadora, que nuevamente se ve amenazada por la decadencia capitalista. Con los nuevos gobiernos que surgen, ya sea de la mano de grandes demócratas como Macron o de la mano del evangelismo militarista de Bolsonaro, la única senda que le espera a los trabajadores es la degradación social, empujados por la precariedad y una pauperización generalizada. Ni las mentiras cristianas o demócratas frenarán esta tendencia nefasta. Solo rigen los intereses de una clase explotadora que se ve ante un callejón sin salida y que solo le queda la vía de exprimir más al proletariado y el de la confrontación internacional cada vez más belicista.

El ataque a la clase trabajadora se nos ejemplifica en estos inicios de año de la mano de numerosos ERE anunciados contra los puestos de miles de trabajadores. Pero esto solo es la punta del iceberg de las verdaderas condiciones de incertidumbre y precariedad que viven los trabajadores. La burguesía, ante un horizonte de crisis, toma el camino de recortar plantilla de los que ven desechables, los trabajadores. En su propaganda nos dirán que somos una familia, burgueses y proletarios, una hermandad que sustenta sus patrias. Nosotros no tenemos patria, solo la explotación y la precariedad son los “beneficios” de esa santa fraternidad. Pero las cosas empiezan a cambiar.

El proletariado comienza a reconocerse como la fuerza que es a nivel mundial. Las huelgas y movilizaciones, ya sean en España, en Irán o en la India, solo han hecho nada más que empezar. Pero solo las condiciones de la clase trabajadora no son suficientes para despertar las fuerzas emancipadoras del proletariado. La lucha económica no es suficiente si queremos lanzar al pasado la explotación del hombre por el hombre. Es condición principal la organización de los trabajadores que rasgan el velo de mentiras y de todos aquellos que vean necesario luchar por la emancipación del proletariado y por tanto la emancipación del género humano. Es necesaria la organización por unos claros objetivos políticos hacia la toma del poder por parte de todos los trabajadores, hacia el triunfo final del comunismo. Es por ello que surgen organizaciones como Liga Emancipación, que junto a Nuevo Curso, lanzamos el discurso de la verdadera emancipación, que de la mano de la lucha de clases nos lanza a una ardua y necesaria construcción de un mundo nuevo.

La izquierda por su parte nos dice que si es posible un capitalismo en el que se reforme para lograr beneficios para los trabajadores. Que es posible subir el salario y ser un gobierno progresista como el de Portugal o España que suben el salario mínimo. Las mentiras de estos lacayos son vergonzosas. No hablan del incremento de los desahucios de las familias trabajadoras, ni de la subida de precios que devora esa falsa subida de salarios. No hablan tampoco de la precariedad destructiva en la que viven tantos jóvenes trabajadores. No nos engañan. Sabemos que de la mano del capitalismo al proletariado no le queda futuro alguno que no sea pobreza, precariedad y guerra. Ellos mismos demuestran que son sus gobiernos progresistas, los gobiernos de los Tsipras, para los que lo verdaderamente importante es el capital nacional. Es el “bien de la economía” lo verdaderamente importante para estos bufones de la corte. Pero nuevamente nos volverán una y otra vez a decirnos que otro capitalismo es posible, que ellos lo harán mejor que otros, que ellos son verdaderos progresistas. Las redes nefastas de estos falsificadores son quebradas por sus propias mentiras, las cuales debemos señalar constantemente, denunciando así a los enemigos de la clase obrera.

Mientras la izquierda del capitalismo se enreda en su discurso infantil y estúpido, que apenas oculta su condición de cómplice criminal de la burguesía, desde las organizaciones internacionalistas como Liga Emancipación alzamos el estandarte rojo de la causa del proletariado. Ante los demócratas, los populistas, los militaristas de misa, ante toda ideología, producto de la burguesía, nosotros lo tenemos claro, nuestro camino es el de la lucha de clases hacia la emancipación de los trabajadores del mundo.

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